Así es, a veces me gusta desaparecer. Es de esas veces que le quito el sentido a todo, y todo me quita el sentido. Cuando me encierro por las noches a ahogarme en mis propias decepciones, mezcladas con tabaco y el sabor amargo de tu ausencia. Cuando llego al punto de querer entrar en coma y no sentir nada, no darle importancia a ninguna sensación, ni siquiera a este nudo en la garganta aunque no la necesite para hablar con nadie. Es cuando entro aquí, leo entradas deprimentes de momentos similares y me hundo todavía más. Se me junta el presente con el pasado y quiero evitar cualquier tipo de futuro. Lo maldigo. Y muchas veces ni siquiera me reconozco, no sé si nada de esto que me pasa es normal. Quizás la única forma de saberlo sea hablándolo con alguien, pero ni creo en los loqueros ni confío en las personas, aunque sólo se salve una. Y no es miedo, es pensar que nadie me va a poder entender, o de cuando lo he intentado y nadie se lo ha tomado en serio. No estoy bien, hace ya mucho de eso. No consigo recordar cuando empezó, pero cada día tengo menos fuerzas. Despertar, arrastrarte al espejo y desear no haberte despertado nunca. Salir a la calle y ponerte la ridícula máscara de siempre de despreocupación por el mundo, de pasotismo y de felicidad. Sí, claro que tengo momentos felices. Pero se quedan en momentos. Es una enfermedad que a veces parece curarse, cuando me drogo de apariencias o de ti, pero vuelve cuando no hay nadie alrededor. Tampoco es soledad, no me molesta estar sola, a mis cosas, sin que nadie interrumpa mis pensamientos. Es algo más íntimo que ni yo misma consigo averiguar. Y por eso una vez más, en noches como esta, hablo con la pantalla -que es la única que me escucha- y ella sólo me devuelve palabras sin sentido y, al cabo de un rato debatiéndome, mi propia imagen envuelta en oscuridad. Sola, pero no físicamente. Sola a nivel de que la única persona que te puede arreglar sea la que te rompe. Pero no está, no suele estarlo, ni siquiera le importan todos los "dramas" que me monto yo sola. Es una impotencia que no consigo explicar con palabras. Y no es intentar dar pena, no soy ningún animal que se dirija al matadero. Es, no sé si me explico, sentir que eres importante para alguien, tanto como lo es para ti. Si las tornas cambiaran, joder, yo me sentiría la persona más horrible del mundo. He hecho llorar a pocas personas a lo largo de mi vida, pero ten por seguro que me arrepiento de todas y cada una de ellas, las tenga más afecto o menos. Ya no es cuestión ni de cariño, es pura ética. De avergonzarte de hacer sufrir a alguien que te lo está dando todo, que te quiere, y lo único que te pide a cambio es que no la destruyas para poder seguir siendo así. Contigo. Si me haces desaparecer conscientemente, ¿serías capaz de vivir con esa carga?
Qué te crees, ¿que no conozco mis defectos? Los tengo más que analizados, y tú los tienes ahora mismo en mente. Y no creo que nadie sea perfecto en esta vida, tampoco tú. Pero sí creo que eres alguien perfecto para mí, y con ello, que no merezco ni venganzas, ni ataques, ni comportamientos infantiles. Mereceré pocas cosas, pero esas no se encuentran en los dedos de mi mano. No sé, no me hundas. Más. Sé que eres la única persona que puede ayudarme a salir de esta mierda, no el resto del mundo, ellos no saben ni la mitad.
Y es que me pasa factura necesitarte.
Y es que me pasa factura necesitarte.