Me presento como una visión distorsionada de mi mente, como los circulitos que hace el agua al absorber a una piedra. Soy lo poco que queda de una chica equilibrada que era proyecto de buena persona, un panda que conquistó el cuerpo equivocado. Un trocito más de este mundo que necesita ser escuchado. Soy la rabia cuando todo te sale mal, la raya en la pantalla de tu móvil que siempre confundes con una mancha y la principal fuente de ingresos del chocolate con arroz del carrefour.
Y hoy, mientras contaba las erupciones del gotelé, se me ha ocurrido compartir mis desequilibrios emocionales con quienquiera que haya detrás de la pantalla, o conmigo misma para que mi yo del futuro aprenda de mis errores, que ni son ni serán pocos. Pocas personas o casi nadie ha logrado encajar las piezas de mi rompecabezas, así que espero conseguir descuartizar y entender mi mente por fin, o al menos desahogarme un poco cuando lo necesite. Y si estás leyendo esto, probablemente seas testigo de ello.
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