Otro mes más que se desintegra entre mis dedos... Uno de los peores del año, si bien aún queda diciembre con fatídicos eventos próximos. He empezado a dejar de darle tanta importancia a las cosas, a perder ciertas esperanzas y a asumir mis derrotas. A tener al mundo en mi contra, a estar rodeada y sentirme sola, a crujir como las hojas del otoño. Los recuerdos de tiempos mejores más bien hacen estos peores, y a veces echo de menos las pequeñas cosas, esas que mueven el mundo, que te hacen creer en un presente pluscuamperfecto y un futuro favorable. Ya no soy tan morena, ni tan tonta, ni tan ciega ni tan invencible. Y a pesar de resquebrajarme con facilidad tras tantos golpes, me gasto todos mis sueños en pegamento barato, una, y otra, y otra, y otra vez.
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