domingo, 10 de febrero de 2013

Son días

Más abajo dice que ya van 569 días. Se me hace irónico verlo después de tres días de oscuridad. Casi tanto como eso de sentirse solo en un lugar repleto de gente, que por mucho lo intenten, nadie te puede ayudar. Porque nadie te comprenderá nunca, nadie tiene ni puta idea de tu situación, como mucho pueden hablarte de antiguas experiencias similares... Y de qué sirve? De qué me sirve saber que tú lo pasaste peor o mejor que yo? Dime, en serio crees que sabiendo que todos solucionan sus problemas huyendo, voy tirar la toalla yo también?
A veces mi respuesta es "puede". Pienso de más las cosas, les doy vueltas, me recuerdan al pasado. Me vuelvo frágil y quebradiza cuando me dueles, siento que no puedo seguir adelante con nada porque me superas, toco fondo de manera violenta. Sólo tengo la necesidad de fulminar todo y hacer vida en la cama. Bueno, ni siquiera en la cama. Aunque ya no huela a ti, ni esté deshecha de amor, aunque ni siquiera tenga ya palomitas escondidas, me trae recuerdos de tu voz. Tu voz... Siempre me ha encantado tu voz, pero sobretodo la que te sale al hablar conmigo. O te salía cuando te dejabas escuchar...
Reconozco que tengo miedo. Tengo muchísimo miedo de que te olvides de mí, tal y como ha hecho la mayoría de la gente a lo largo de mi vida. Me acojona pensar que lo que nos une se puede romper en cualquier momento, me entra ansiedad de ver cómo se nos están torciendo las cosas, no puedo soportar ver cómo cada vez te alejas más de mí sin que se me escape al menos una lágrima rebelde que me pregunte el por qué de esta situación.

Y duele, y me dueles tanto que no te lo podrías ni imaginar, hasta tal punto que ser atravesada con un cuchillo dolería menos. Me mata no saber nada de ti, me mata tu asquerosa indiferencia y que me hagas daño a sabiendas. Y lo peor es que ni siquiera te vas a molestar en leer esto, ni te sentirás la mitad de hundido que yo, porque es desgarrador recordar todas esas veces que me has demostrado lo fácil que te resulta no verme, no escucharme, no buscarme, no cuidarme, no abrazarme. Pero joder, yo necesito un puto abrazo tuyo...

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