lunes, 16 de diciembre de 2013

Lo he vuelto a hacer

Tengo entrada gratis a los infiernos ajenos y debo ser el mismísimo demonio, más que nada por la manera en que todo el mundo acaba huyendo de mí en cuanto me mira a los ojos y me ve un poco por dentro, o por fuera, qué sé yo. Una vez me dijeron que era tóxica, igual también lo soy. Lo que más dudo es si soy demasiado fácil de romper por lo en ruinas que estoy o porque me gusta lo de asustar siendo yo misma. Quizá un poco de todo, y hasta puede que justifique lo fácil que es reemplazarme por alguien mejor, más cuerdo y con menos heridas. Qué le voy a hacer, si se me acumulan y no dejan de sangrar, si nadie tiene cojones a parar los borbotones ni a bebérmelos...
He huido a este teatro que llaman Madrid, al menos de ti, pero nunca termino de rehacerme del todo. Caminando entre la multitud con la mirada perdida, yendo y viniendo casi de forma robótica, ahogándome en jarras de cerveza que no me dejan pensar con claridad. Sobreviviendo a base de besos que no le dan tregua a mis películas y despertando junto a causas perdidas que me curan temporalmente el insomnio, pero no las ganas de llorar. Tratando de competir al fin y al cabo por ser alguien para recordar o al menos para abrazar, pero ni en eso soy mejor que en aislarme, lo he vuelto a comprobar. Sólo soy un animal salvaje que se asusta de sí mismo y huye, pero es que aquí dentro son todo espejos y yo no paro de cortarme.

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