Dijimos que nunca iba a acabar, pero en el fondo los dos lo sabíamos. Éramos como las olas rompiendo contra las rocas, y al final me rompí yo de tanto lanzarme a la aventura de tus ojos. Pero en silencio, sin despedidas, sin buscar un por qué ni un por quién, sólo dejando que la niebla se disipara como si nunca hubiese estado ahí, envenenándonos poco a poco. Y ahora tengo la sensación de que todo fue un mal sueño y de que nunca fuiste real, por eso de pasar de revivirme a sacarme de tu vida. Porque ahora mismo creo que todo fue una canción triste de estas que se interpretan de puta madre pero que no se sienten ni en la punta de la lengua, aunque te gustase tanto usarla. Y en fin, no sé ni qué hago escribiendo esto, pero no consigo encontrar el por qué por mis propios medios. No quiero volver, sólo saber de dónde he huido, de quién. Y si cuando te vas a dormir y miras ese corazón grabado en tu pared te acuerdas de que un día estuve ahí, y fuimos a secas. Y si soy la única que cuando se tropieza con una foto se revuelve por dentro, y se muere de rabia y de impotencia, más bien por haber pasado años sonriendo al lado de un completo desconocido, si es que nunca cambiaste, te limitaste a mostrarte poco a poco. Pero ya da igual, porque me queda todo muy grande y lejano, y ya no me vales ni para odiarte. Sólo para haber aprendido a enterrar ese poder de hundirme y no volver a dejarlo en las manos equivocadas. Supongo que sólo fuiste una borrachera barata y demasiado larga, aunque la resaca me traicione a veces y cree lagunas en los peores momentos, sé que nunca fui lo que querías que fuera. Y quizá por eso saliste a buscarlo y no volviste más, y yo me quedé intentando reanimar tu presencia cuando ya estabas a kilómetros de mí. Pero eso ya no importa, porque estas son las últimas líneas que te voy a regalar de mí, de mi vida, y anoche fue mi último insomnio a tu salud. Que sólo queda grabarlo aquí, y recordarlo cada vez que me pregunte qué coño nos pasó y remarcar que nunca mereciste la mitad de lo que fui contigo. Y que nunca más nadie. Sólo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario